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Lola Halfon nació el 9 de julio de 1993 en Buenos Aires y vive en Villa los Coihues, Bariloche. Sus poemas se encuentran en publicaciones artesanales, antologías y medios digitales. Forma parte de la Biblioteca Popular Carilafquen y de la Colectiva de Escritoras Patagónicas. Organiza eventos de poesía y coordina talleres de escritura y lectura. Autora de todavía hay fuga (Tanta ceniza, 2022). Quedó seleccionada en Diarios de encierro (Índigo Editoras, 2020) con fragmentos de su diario íntimo. En poesía: Jardín, 100 poemas sobre flores de 100 poetas argentinxs (Proyecto Camalote, 2021), Flotar, 100 poemas sobre ríos de 100 poetas argentinxs (Proyecto Camalote, 2021), Patagonia Insurgente (Derrames Editoras, 2021), Por senderos no pisados (Fondo Editorial Rionegrino, 2020) y Transversal, poesía contemporánea de Río Negro (Fondo Editorial Rionegrino, 2020).

rescataste una planta moribunda
abandonada en un jardín
la trajiste a mi casa
con delicadeza
en una maceta colgante

las hojas fueron reviviendo
¿estaban muertas o casi?

hace unos días
languidecieron y no supe
si más agua, menos agua
más sol, menos sol

quieren más tierra, dijiste
y le armaste una casita negra
a la raíz

hoy está firme, brilla
y pienso
cuántas cosas vi morir
por no saber cuál era
el elemento que faltaba.

 

 

 

dobla las ramas
y cuelga de los techos
esperando el peso exacto
para aterrizar
durante el día se acumula
en las tranqueras
de noche se vuelve hielo
y patino, te dije
soy propensa a caer
me explicaste
por qué el silencio:
la nieve retiene el sonido
las ondas van
pero no vuelven
mientras hablás imagino
nuestras palabras
amontonadas
en la masa blanca
miro alrededor
y ya no veo albura
sino secretos
¿alguna vez los viste
derretirse?

 

 

 

 

de esta casa fuiste
el jardinero
en tus manos
siempre había tierra
y yo dejaba
que te ocupes
de lo que crecía
y moría
con agua y luz

es otoño y las hojas secas
cubren el pasto
que plantamos en primavera
pero no quisiera entrar
en esa metáfora ahora

estas líneas son
un pedido a las plantas
que saben
de nuestra separación
es un rezo y dice
ustedes quédense, dice
no lo esperen, florezcan, dice
no va a volver pero es hermoso
seguir estirándose, dice
el fuego es suyo, no hay mano
que lo encienda o apague, dice
no lo esperen.

 

 

 

si viniese un fuego
a llevarse
el pasto
que regamos
las semillas
que escondimos
en el cantero
si el incendio arrasara
con mis piedras
el oráculo de flores
las cartas
de los animales
la serpiente
dada vuelta
adivinando la catástrofe
si las llamas
contentas
pudiesen subir
a mi habitación
robar
con su baile
todas mis pertenencias
vos
a 1543 kilómetros
¿también
te quemarías?